
Los vendedores de poster para autografiar, y de boletos para fotos con los luchadores, fueron unos ladrones, solo vendieron tanto los posters como las fotos, pero jamás salieron los luchadores a tomarse la foto y a firmar, dejaron a más de 100 niños ilusionados, formados, organizados y listos para ver a sus ídolos, mientras que ellos se retiraron inmediatamente de las instalaciones del gimnasio Marcelino G. de Zacatecas.







